Message: 11 Date: Tue, 06 Apr 2004 05:53:37 -0400 From: Abel Vale <enlacepr@direcway.com> Subject: 'Ocupadas' las costas de la Isla
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'Ocupadas' las costas de la Isla
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martes, 6 de abril de 2004
Por Ricardo Zúñiga The Associated Press
MÁS DEL 40% de las costas puertorriqueñas está urbanizado o semiurbanizado, lo que priva a la ciudadanía del fácil acceso a uno de los principales recursos de esta isla caribeña, denunció ayer la Sociedad Puertorriqueña de Planificación.
Anselmo de Portu, vicepresidente de la Sociedad, dijo que este desarrollo costero es resultado de la ausencia de planificación y la falta de un plan integral para el uso y manejo del recurso costero. "Si no tenemos criterios específicos para las áreas costeras, nos las vamos a ver bien feas", indicó De Portu.
El planificador compareció ayer a las vistas públicas de la Cámara de Representantes en las que se discute la creación de un subcomité legislativo encargado de elaborar un plan de uso de terrenos encaminado al desarrollo sustentable. "Esto es bien preocupante", comentó a la AP el representante Jorge Colberg, quien preside los trabajos para crear la subcomisión.
Se debe aprender de las experiencias
Recordó que Puerto Rico debe aprender de experiencias negativas como la del área del Condado, donde edificios residenciales y hoteles obstruyen la vista a la playa y su acceso.
Indicó que esta situación "requiere acción inmediata y política pública clara".
De otro lado, De Portu enfatizó que la Isla enfrenta un grave problema de desparramamiento urbano, una situación que pone en riesgo los futuros recursos del país.
"Después de la Segunda Guerra Mundial, Puerto Rico adopta valores y estilos de vida del continente norteamericano, ignorando sus limitaciones territoriales y ecológicas y sus características de isla tropical de la región caribeña", señaló.
Sostuvo que este problema se agrava por la planificación fragmentada y los modelos económicos "neoliberales", que propician patrones de crecimiento urbano altamente dependientes del automóvil, dañinos a los terrenos agrícolas y otros recursos.
"Mientras entre 1960 y 1990 la población creció en 60%, la red de carreteras aumentó en un 200%, y el número de vehículos de motor en un 350%", destacó.
De Portu indicó que los nuevos modelos de desarrollo deben concentrarse en la restauración y revitalización de los centros urbanos; la construcción de vecindarios servidos por transportación colectiva; y la protección de los terrenos de alto valor ecológico.
Sent: Friday, April 02, 2004 6:48 PM
Subject: [ecoisla] Incluídos o Excluídos * No se trata de escoger !
Para su informacion . . .
Incluídos o Excluídos –
No se trata de escoger !
by Jaime J. Altieri Friday April 02, 2004 at 04:38 PM
webmaster@ecoisla.com 787-PRI-VADO n/a
Incluídos o Excluidos – No se trata de escoger ! Nosotros ya
estábamos aquí y aquí nos quedaremos. A las comunidades Cabo Rojo,
Piñones, Fajardo, Dorado y todo Puerto Rico.
Incluídos o Excluídos – No se trata de escoger ! Nosotros ya
estábamos aquí y aquí nos quedaremos.
A las comunidades Cabo Rojo, Piñones, Fajardo, Dorado y todo Puerto
Rico.
El mega-desarrollo en todos los ámbitos en nuestra Isla ha ocasionado
un fenómeno que ya harto se conoce en los centros urbanos del mundo,
pero que ahora se hace participe de toda la tierra que es posible
ocupar en nuestra Isla.
Durante décadas, los movimientos ambientalistas y las asociaciones
comunitarias vienen dando una campaña vital en contra de los mismos.
Han sido grandes esfuerzos que hoy parecen sucumbir ante la
proliferación de proyectos, cada vez mas ambiciosos y destructivos,
que parecen tomar formación epidémica para desconcierto de todos
cuantos habitamos en esta pequeña Isla.
Hoy el instrumento gubernamental oficial ha llegado al colmo de la
alianza total con los sectores de la inversión y construcción para
consolidar una cadena de expropiaciones que comienzan en Santurce y
terminan en Cabo Rojo. Me perdonan los de Piñones, los de Luquillo,
Fajardo y Dorado. La lista es larga . . .
Y no hay que ser un experto o perito en la materia para entender que
la planificación, la prudencia, el propio instinto de conservasión;
todo ello queda sepultado en la promesa de ganancias para unos
sectores inescrupulosos que buscan intereses ajenos y contrarios a
los de nuestro pueblo.
Y dentro de todo este patrón, en adición a ese deseo insaciable por
la acumulación de riquezas, que tiene un puñado de hombres y mujeres,
prototipo y orgullo del nuevo milenio; a ese deseo destructor, hay
que añadir constantes y variables que nunca hemos querido discutir en
nuestra opinión pública o colectiva. Continuaremos hablando de
planillas, de bodas y de paraisos coloniales.
Hablamos de sobrepoblación, de recursos escasos y limitados. Hablamos
de daño ecológico que compromete nuestro futuro y el de generaciones
por venir. Hablamos de nuestro desarrollo socio-económico en balance
con las medidas de sustentabilidad que hoy se implantan a través de
muchos países desarrollados en el mundo. Hablamos también de apatía a
enfrentar realidades geopolíticas y de patrones de imigración
descontralados. Hablamos de ausencia de soberanía e incapacidad para
tomar decisiones trascendentales. Hablamos de todo esto y podemos
seguir hablando ad infinitum, mientras consumimos lo que corresponde
a otras generaciones y nos facinamos con los últimos modelos híbridos
de automóviles en el mercado. Discutimos si la planilla de fulano o
mengana se debe publicar para seguir hablando y hablando de
nimiendades.
Y mientras toda esta complejidad de eventos sucede a cada segundo,
seres humanos son atropellados de todas las maneras imaginables e
inimaginables para que los "mercaderes del templo", nuestros padres
del presente y futuro desarrollo consuman las entrañas de nuestra ya
descarnada "islita del encanto".
El discurso de la segregación se da en nuestras narices, implantado
en Santurce, en Piñones, en casa de Juan Pérez y en el campito de los
Díaz cerca de la costa de Cabo Rojo. Allí nuevos caciques del
elitismo, los Rubí, plantan la bandera para robar el aroma de café
que de costumbre baña las colinas verdes de nuestra tierra. En su
lugar, se espera construir tal complejo o proyecto de marca mundial,
donde invitaremos a todo el mundo para construir un nuevo Puerto Rico
orgulloso de su cosmopolitismo.
Recientemente hablaba con un amigo, de los pocos coherentes a quienes
el "stress" de la vida moderna no le ha devorado la salud mental,
mientras caminábamos por la nueva parte urbana que asedia la fabulosa
ciudad amurallada de San Juan, y me confesó que todo este cambio
continuo sobre nuestro entorno, toda esta construcción perpetua, le
afectaba viceralmente. Pero no hay que pensar que se trate de una
reacción física al medioambiente. Se trata del propio espíritu, de la
psiquis, que ya no encuentra el espacio vital mínimo que debe tener
todo lugar poblado por humanos.
Sabe Dios cuantos de nosotros nos sentimos así. Sabe Dios a donde irá
a parar esta islita del escanto que se convierte en Isla del Espanto.
Yo digo que estamos construyendo para destruir a la humanidad. Luego
vemos los desechos humanos como transhumantes y totalmente
desamparados en contraste con las elites renovadoras del "canto".
Cuadraron la cuadra. Ahora solo viven blanquitos con Rolls Royce,
Mercedes y verdaderos despojos humanos a su alrededor, pidiendo una
peseta aquí o allá.
Que fiel testigo y espejo de la sociedad de consumo y deshumanizada
en la que vivimos es este espectáculo de "progreso". ¡Quien se atreve
hablar de justicia social desde las trincheras politiqueras del país!
¿Acaso el deambulante o desamparado sin nombre que reclama limosnas a
la entrada de la Catedral de San Juan, es rojo, verde, azul o
amarillo?
¿Acaso a de conformarse en el tiempo con comer cemento?
Por otro lado vamos viendo lo que la oficialidad gubernamental
promovía en su discurso como comunidades especiales. Efectivamente,
debieron ser mas precisos y hablar de ciudadelas especiales, de
tragacantos especiales, de marinas especiales, donde hoy el ciudadano
común es excluído para en todo caso recoger la basura de los nuevos
vecinos.
Y el hombre se hace mas ajeno a si mismo. Se hace mas indiferente a
sus semejantes. Progresa en trajes y corbatas, celulares y modas
superficiales mientras su vestimenta interna, su conciencia interna,
todo su ser interno, se arropa de mugrientos arapos de maldad y
desolación.
Doy gracias por que mis abuelos ya no viven para ver lo que hemos
hecho con su legado. Prometimos que lo ibamos a renovar todo, y aquí
estamos; hemos vaciado del todo nuestro propio ser para dar eco a ese
primer mandamiento del progreso, contruir y seguir sepultándolo todo
con cemento. Hasta que con cemento nos sepultemos a nosotros mismos.
El universo nos disculpe por ello. La naturaleza implacable pasará su
juicio, alguno de estos días. Y mientras tanto, como en los últimos
segundos de vivir al filo, podemos aún cambiar nuestro rumbo tal vez
para sobrevivir y volver a comenzar desde cero. Pero tiene que ser
desde la conciencia, desde el fuero mas interno, desde la visión que
no nubla el fanatismo y la religiosidad politiquera.
Yo no soy religioso pero me gusta la lectura bíblica desde una
perspectiva cultural. Y todo esto me trae el recuerdo, aquel libro de
Job, donde el pobre hombre es puesto a prueba a todo infortunio de
males para probar su lealtad. Nosotros aquí nos parecemos a Job en
que no parecen acabar nuestros males, pero la diferencia es tal que
no se trata de que otros, algo ajeno a nosotros mismos, nos esté
atormentando, sino nuestra propia ignorancia, arrogancia y ambición.
En dos días consecutivos he oido dos respuestas de la oficialidad del
desarrollismo en nuestro país, que a preguntas sobre qué ha de ser de
las personas pobres o desplazados, de proyectos que se realizan en
lugares estratégicos para establecer los renovados vecindarios. Y se
han escuchado dos respuestas consonas con lo que estamos viviendo…
Dicen en dos momentos distintos, dos fenómenos del elitismo distintos
también, "que esa gente a la cual se va a remover del lugar, no
tienen suficiente poder económico para sostener el tipo y estilo de
vida que se va a dar allí en lo sucesivo".
Grave contradicción nuevamente. Grave contradicción cuando comparamos
este discurso con el que Federico Stubbe, miembro del flamante
Consejo de la Construcción en Fortaleza, cuando lo que dijo el año
pasado.. Entonces dijo, cuando se le interpeló a sobre un proyecto
que se construiría en las costas de Dorado, a un grave costo
ecológico, dijo, "no hay que preocuparse, porque ahora todos seremos
ricos en el lugar". No mintió. Pronto comienza el proceso de
expropiación allí y en menos de lo que canta el gallo veremos gente
que pescaban y sonreían aprovechando las bondades de la naturaleza,
convertirse en mas despojos y esclavos del progreso.
¿Inclusión o exclusión? ¿Permitiremos este patrón de atropellos para
contemplar desde los basureros las flamantes embarcaciones y
viviendas lujosas del nuevo orden elitista?
¿Lo permitiremos? ¿O vamos a tronar contra la tierra y los cielos
hasta que se nos quite de encima esta maldición como la del pobre
Job?
Siempre que se dan estos excesos surgen
tragedias que a la vista de
la historia se patentizan como necesarias. Así aquellos reyes en
Francia se excedieron para encontrar el filo de la guillotina. Así
los Zares de Rusia encontraron también lo propio, por no saber
mantener un balance de lo que corresponde en justicia a la humanidad.
Puerto Rico será la excepción dentro de esta perspetiva, aunque no
será nuestra respuesta una violenta o reaccionaria. Aquí castigaremos
con la expatriación, castigo considerado por los helenos equivalente
a la propia muerte. Forzaremos a salir de nuestra tierra a todo aquel
que nos quiera sacar de ella.
Estamos cansados de la violencia gubernamental. Estamos mas que
cansados de el terrorismo oficial del Estado. Nos han arrinconado de
tal manera que nuestro instinto de conservasión se despierta a su
máxima potencia y ante esa realidad, es muy difícil pronosticar lo
que sucederá.
Al menos, yo deseo que seamos incluídos. Incluídos en cualquier
manifestación masiva y contundente para arrojar a estos enemigos del
pueblo de nuestra PATRIA. No puedo menos que aspirar a eso por tantos
sinsabores, penurias y lamentaciones a las que nos han sometido
estas "aberraciones de la especie humana", que llamamos
inversionistas, proyectistas o simplemente padres del desarrollo. Por
mi, que sean expulsados del país. Que se vayan a construir castillos
de marfil al propio infierno deshumanizado que llevan por dentro.
Incluídos o Excluídos, no es asunto nuestro, porque ya nosotros
estábamos aquí y aquí permaneceremos.
Jaime J. Altieri
ProRescate Viejo San Juan